Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pensamientos. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de mayo de 2011

El 22 de mayo y la educación

Esta entrada quizá sea un poco “corporativista”, puesto que trata sobre las condiciones de trabajo de los docentes de CLM, pero creo que se pueden sacar conclusiones válidas para algunas cosas más, como por ejemplo la duda que siembran los políticos entre los ciudadanos de bien sobre si son unos mentirosos indecentes o simplemente están abducidos por un entorno de aduladores y lameculos que hacen que vean un mundo bastante distinto al real; en definitiva, si mienten conscientemente o se creen las mentiras que cuentan (véase el prejubilado ZP en Tenerife este fin de semana diciendo que “estamos luchando contra un paro que no hemos creado nosotros” ). Al tema. En el último número de la revista de ANPE CLM entrevistan a los dos candidatos principales a la Presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha: José María Barreda y María Dolores de Cospedal. Las preguntas versan, como es normal, sobre la situación de la educación en CLM, que es lo que interesa a esa publicación.

La entrevista a Cospedal tiene poco valor, porque, como aspirante que es, no dice nada, es decir, se limita a criticar la situación actual pero tampoco toma demasiados compromisos, escudándose para ello en que primero, en caso de ganar, tendrían que estudiar la situación de las cuentas de la Junta de Comunidades. Tan sólo se compromete a algo que no supondría un esfuerzo económico: reconocer al profesorado como autoridad pública. Todo lo demás, vanalidades y vaguedades: erradicaremos el fracaso escolar, recuperaremos las ganas de aprender y la cultura del esfuerzo, defenderemos la dignidad del docente, lucharemos por una escuela pública de calidad, blablablá. Del cómo va a hacer todo esto, nasti de plasti.

La entrevista interesante para mí es la de Barreda, al que tengo (es opinión personal muy poco fundamentada pues no he tratado con él personalmente) como una buena persona, aunque creo que los muchos años de gobierno socialista de CLM han creado una especie de “nobleza” política con una importante clientela (política, cultural, periodística, empresarial…) que controla todos los ámbitos de la vida ciudadana y que a menudo insulta la inteligencia de los ciudadanos con propaganda infame y declaraciones vergonzosas, lo cual no quiere decir que esos “insultos informativos” no nos los merezcamos (en democracia se tiene el gobierno que se merece). El caso es que, por lo que dice, la imagen que él tiene de la situación de la educación en CLM dista mucho de la real, o, al menos, de la que percibimos lo que nos dedicamos a esto. Hay una parte de la entrevista que me parece clave.

Pregunta: “Según una encuesta de ANPE, el 71% de los docentes de la región no está contento con cómo debe desarrollar su trabajo ¿Piensa remediar esta situación? ¿Cómo?”.

Respuesta:” No comparto ese diagnóstico. No es lo que me dicen los muchos docentes con los que hablo”.

Repito, “no es lo que me dicen los muchos docentes con los que hablo”. ¡El análisis de la situación de la educación lo realiza “hablando” con “muchos” docentes! Nada de encuestas ni fríos y esclarecedores datos (34% de fracaso escolar), lo importante a la hora de diagnosticar los problemas de la educación es servirse de la “vaselina” que le dan los propios diseñadores del desaguisado (consejeros, directores generales, asesores), los amigos y seguramente correligionarios políticos que se dediquen a esto y los pelotas que se le acercan en las inauguraciones. ¡Menuda representatividad del “gremio”! Pero es que la cosa continua. Por si alguien no lo sabe, este año en CLM no se convocan oposiciones para Maestros, a pesar de contar con una alta tasa de interinidad. Primero dijeron que no lo hacían porque en las comunidades limítrofes tampoco lo harían, evitando que viniesen en masa opositores foráneos. Cuando estas comunidades sí las convocaron, en CLM dijeron que no lo hacían “porque no se lo permitía la ley” (¿Y a las otras sí?). Vamos a la entrevista.

Pregunta: ¿Levantará la congelación de ofertas de puestos de trabajo?

Respuesta: No existe tal congelación (¿!)(…) Este año, y excepcionalmente, no se dan las condiciones para tal convocatoria. Así lo han entendido los maestros interinos, y así nos lo dicen. Me cuentan que en alguna región cercana los responsables de su sindicato han pedido que hagan allí lo que hace Barreda en Castilla La Mancha: defender a sus interinos”.

Extraigo de nuevo las expresiones más significativas: “…así nos lo dicen”, “me cuentan”. Quitando que para él (y para muchos más) defender a sus interinos es putear a los licenciados que no trabajan y que no tienen la oportunidad de presentarse a unas oposiciones, (es decir, casi imposible trabajar en x años, hasta que las convoquen), de nuevo recurre a que a él “le dicen otra cosa”. Pero ¿quién, amigo Barreda? ¿Dónde? ¿En el bar? ¿En los actos del partido? ¿En los pasillos de los sindicatos amigos? ¿Cuándo paseas por la calle? Ciertamente, la cercanía es un punto interesante para cualquier gobernante, pero en aras de la misma renunciar a la estadística y el análisis científico de tal manera que la realidad se pliegue a tus intereses es otra cosa. Entiendo que nos quieran “vender” una realidad manipulada y torticera, pero es que algunos, me temo, que es la que ven (porque quieren verla, claro) Todo esto me recuerda al cuento del traje nuevo del emperador. Ahora entiendo la vehemencia de sus discursos. ¿Qué es más peligroso, un gobernante obtuso, a merced de los que le manipulan, o uno manipulador, pero consciente de la realidad? Casi que me aterra más lo primero.

Tenemos unas elecciones autonómicas el 22 de mayo, y os reconozco que estoy hecho un lío. Como ciudadano, pienso que tras casi 30 años de gobierno socialista a CLM le vendría bien un cambio, pero, como profesor de la educación pública, ese cambio me da un poco de miedo; aunque similar pavor me produce que la cosa siga por los derroteros actuales, eso sí. Es más, de nuevo como ciudadano, creo que no sería malo que el PSOE perdiera las elecciones, aunque no sé si sería bueno que Cospedal las ganara (aquí, lo reconozco, me dejo influenciar por el monstruoso aparato mediático que la Junta y el PSOE han puesto en contra de esta mujer). Como educador, sé que el PSOE va a seguir ahondando en los mismo errores, que ni siquiera reconocen, e igualmente soy consciente de que el PP no va a cambiar nada, porque no le van a dejar ni para bien ni para mal (ya pasó en el 2003 con la famosa LOCE o, como yo la llamaba rememorando el gran film de Berlanga- q.e.p.d.- “Los Jueves, huelga de estudiantes”) Eso sí, como funcionario público, estoy seguro de que gane quien gane nos la va a meter doblada, aunque ha de señalarse que el primero en hacerlo ha sido el PSOE de ZP (que lleva un año tomado medidas que si las hubiese tomado el PP estaría España ardiendo; aquí vemos la coherencia de la ciudadanía española). Y más allá del “bipartidismo” ni pienso, porque no me siento nada cerca de IU, y de UPyD, que también se presenta, pues creo que sería “tirar” el voto, puesto que no va a sacar nada (que tampoco sería mala idea, aunque sería una solución “ponciopilatiana”, vamos, casi como no ir a votar o votar en blanco).

Como véis, incertidumbre por doquier, como supongo que una gran número de castellanomanchegos más. Pues nada, hasta el 22 de mayo nos lo seguiremos pensando, aunque yo desde hoy me declaro en huelga electoral de campaña, es decir, que pienso huir de la campaña electoral renunciando a ver y oir los informativos y renegando de los periódicos (ya ni las páginas de deportes me dan una alegría, ¡snif!) puesto que si habitualmente ya lo hago, en campaña más aún, de lo que digan unos y otros, ¡no me creo nada!
Leer más...

martes, 19 de abril de 2011

Semana Santa: Pasión y Fe

Me han recordado en casa que la primera Semana Santa de este blog prometí hacer una entrada especial sobre estas fechas. Como véis los que seguís el blog (si es que hay alguien) no se puede comparar el ritmo de producción y publicación que llevé durante el 2009 y el 2010 con el actual, ya que el tiempo y, lo reconozco, el interés ha ido a menos. Empero, quiero mantenerme, de momento, en mi compromiso, y lo haré transcribiendo partes del maravilloso pregón de Semana Santa que el año pasado Antonio García Barbeito, al que sólo conozco por ser colaborador de Carlos Herrera en la radio, dió en Sevilla. Curiosamente, fue criticado por muchos porque no hacía referencia a la parte más lúdica de estas fiestas, amén de no poner en relevancia la Meca semanasantera (¡toma multiculturalidad!) en que han querido convertir a la capital andaluza. Claro que quien eso dijese se enteró de poco, la verdad. Es un bellísimo texto que aborda lo, en mi opinión, primordial de la Semana Santa, el aspecto religioso y mistérico, el lado personal y vital, la cercanía con esa divinidad humana, o humanidad divina, que representa Jesucristo en la cruz y que nos pone a todos en el centro de todas las preguntas acerca de la existencia, trascendiendo la mundana realidad y mirando a la eternidad a los ojos. Fe y duda, duda y Fe, porque no puede existir lo uno sin lo otro. En estos tiempos tan "laicos" (ateos diría yo, pues es eso lo que en realidad defienden, entendido el ateismo como una religión más, cada vez más fundamentalista, por cierto)es emocionante y me llena de alegría encontrar estas palabras, que resumen de manera personal una manera de vivir la Fe que alumbra la incertidumbre, pues no puede haber la una sin la otra, y que es la que yo he vivido en todos los buenos cristianos que he conocido y conozco, que han sido y son muchos.

Pues eso, un texto precioso como pocos he leido en años, y que alguna lagrimita me hizo derramar (aunque ya sabíes que en eso soy un chico fácil.
En estas atinadas palabras responde a ese recelo siempre existente sobre si la Semana Santa es Fe o idolatría:

"Yo vengo de lo pequeño, de un lugar que sólo tiene un Nazareno y dos crucificados que recorren las calles. Vengo de allí donde empecé a aprender la devoción de los míos… Tú quizá no puedas entender –o sí- que hombres que blasfemaban con la boca cerrada lloraran como niños al ver pasar a Dios con una Cruz a cuesta. Llegaban los muchachos, llegaban los hombres a la parihuela del Señor y amarraban su pañuelo como quien escritura en un nudo una vieja promesa. Porque sí. Porque para ellos Dios no podía estar lejos, tenían que fiarlo todo a una imagen. Eran los mismos que habían visto, tras un año de sequía, cuando el tiempo había abierto en el mostrador de las tierras un muestrario de solanos del que los días copiaban para cortarle al campo un traje de ruina, y como nadie contestaba con lluvias a súplicas y rezos, recurrieron a Él, al mismo que otras veces los había socorrido. Le pidieron la lluvia por las veras del campo, silencio y esperanza, cuando abril no sabía dónde estaban las nubes. Y llovió. Y por eso creen en Él. Y por eso van a verlo, a rezarle o a darle gracias. Saben que ese Nazareno no es el Dios de los cielos, pero ellos –como tú- necesitan un Dios con domicilio, un Dios con “consulta” en la tierra, no un vacío lejano donde se pierden las preguntas."

Nos regala también estos preciosos versos dedicados a los costaleros:

Les cabe bajo el brazo el equipaje

para su larga y dura travesía.

La fuerza sacará que no tenía

el músculo. Más nervio, y más coraje.

Y el alma, que sin alma, este viaje

no lo soporta nadie, nadie iría

en la ciega galera de una umbría

remando con los pies en oleaje

de un mar urbano con brillo de cera,

obediente a una voz seguiriyera

y a un golpe de martillo que motiva,

si al levantar el paso no pensara

-rebosante la fe, la entrega clara-

que es Cristo o es su Madre quien va arriba.

Anda por sus pies el Cristo

y anda por ellos María.

que andar sin ellos sería

ir de gracia desprovisto.

Por eso, Señor, te insisto:

hazles de santas maderas,

un cielo donde Tú fueras

capataz que iguale nombres.

Un cielo para esos hombres,

¡Pero con trabajaderas!


Continúa con referencias a las sensaciones que provoca la semana santa en el creyente que la vive, que la siente, que la duda y que la abraza.

Lo miro en la cruz clavado,

abandonado de Dios

y un ruego: “¡perdónanos”,

se hace culpa en mi costado.

Lo negué. Y Él me ha salvado

de llenarme de vacíos.

Por eso, al sentirle fríos

manos y pies tan esclavos,

yo sé que en esos tres clavos

algunos golpes… son míos.

Sigo aquí, Señor, rezando

oraciones que aprendí,

pero al preguntar por Ti,

sigo dudando, dudando.

Señor, por la duda ando

entre preguntas desnudas,

esperando a que Tú acudas

a despejarme neblinas:

yo te arranco las espinas,

¡arráncame tú las dudas!

Con una cruz sobre el hombro,

pasas, Señor, ante mí,

y tu paso, al verte así,

con una oración lo alfombro.

Pero al rezarte te nombro

como siempre te nombré:

sin tener claro si es fe

lo que me empuja a rezarte,

o saber que tengo parte

en esa Cruz. No lo sé.


El compromiso cristiano, más allá de lo formal y lo cainita, que debe renovarse cada semana santa al recordar la Pasión de Cristo, nos lo recuerda en estas palabras:

Pasan cristos a diario

por su calle de amargura,

y mi esfuerzo no procura

evitarles su calvario.

Nunca creo necesario

llevar su peso conmigo.

En mi egoísmo, no digo

-por más que diga que creo-,

que si soy su cirineo,

ya lo estoy siendo contigo.


Si tú eres el mismo Cristo

y preguntaste a la Altura,

¿qué hago, si en mi noche oscura

alguna cruz no resisto?

Y si por tu amor existo,

¿cómo me voy a callar,

si me acaban de clavar

una lanza en el costado,

y por más que te he llamado

Tú no acabas de llegar?


Dios y el hombre; Jesucristo, ambas cosas, sin ambages, sin excusas, uno frente al otro, las preguntas y ¿las respuestas?...

“¿Por qué me has abandonado”?,

preguntaste en tu agonía.

Hice tantas veces mía

esa pregunta a tu lado…

Cuando me sentí acabado,

a tu nombre recurrí.

Mi agonía puse en Ti

en desesperado grito…

¡Que yo también necesito

que alguien conteste por mí!


El Dios que tengo en mí no es de madera,

ni sale en procesión ni tiene nombre,

es un Dios todo Dios y todo Hombre

que de mí, sin pedirme, tanto espera.

El Dios que tengo en mí de cabecera,

vive pendiente de que yo me asombre,

de que le pida cuentas, que lo nombre,

le exija, le pregunte. Y que lo quiera.

Es ese Dios que entre los hombres labra,

para sembrar a mano una palabra

-Amor- que le germine cada día.

El mismo que me llama y no contesto,

el que siempre me encuentra con lo puesto.

El que sigo buscando todavía.


El Dios que no busqué vino a buscarme

y no supe quién era, a qué venía.

Se fue. Pero volvió. Yo lo sabía:

a Dios no hay duda que me lo desarme.

Creí que iba a pedirme; vino a darme;

le rechacé el regalo. Me insistía.

Y me alargó la mano. Todavía

no sé por qué razón pude negarme.

Me fui. El se quedó. Lo eché de menos.

Me dijeron que andaba entre hombres buenos,

generoso, fraterno, conjuntivo.

Y en el campo una tarde, al recordarlo,

me contestó cuando empecé a nombrarlo

al decir “surco, río, luz, olivo…”


Jesús sabe que el hombre necesita

lo visible y cercano, lo tangible,

y para que se acerque a lo posible,

imágenes de Él le facilita.

Aquel Jesús de cruz y de calvario,

el nazareno aquel, el que decía

que por Amor la pena merecía,

quizá no sea tu imagen de diario.

Pero Él se va a la mano de las formas

porque sabe que tú no te conformas

si no lo ves, lo palpas, lo veneras…

Y permite a la mano que lo talle

y al pueblo que lo lleve por la calle,

¡para que tú lo nombres como quieras!


Ni tú eres Dios ni yo soy el Diablo.

Somos hermanos en la misma Obra.

(Yo te mendigo Dios, si es que te sobra;

lo precisa el amor con que te hablo.)

No vengas a clavarme tu venablo

para aumentar mi duda y mi zozobra;

que Dios paga en Amor, y Dios no cobra

más que en Amor, amigo. Busca a Pablo.

El Dios que anda por mí, el Dios que digo

es un Dios de perdón, no de castigo;

y acaricia mi duda y no se espanta

de mis debilidades. No se aflige:

si ve que me equivoco, me corrige,

y si ve que me caigo, me levanta.


Y para finalizar, María, esa otra gran protagonista de la Pasión, tan humana y tan divina como el Nazareno:

Cuánto nombre para un único Cielo,

cuántas flores para una sola Rosa,

cuánto nombrarte siempre Dolorosa

para acabar nombrándote Consuelo.

Tantas coronas y una sola frente;

para los mismos ojos, cuánto llanto,

y cuánto, cuánto, cuánto perfil santo

para mirarte Una y diferente.

Cuánto nombre buscando hacerte suya

en la oración, el ruego entre la bulla,

en la devota y vieja cercanía…,

para que todo sobre cuando vayas

a contarle la pena que te callas

y simplemente digas: “Madre mía…”

Leer más...

viernes, 4 de febrero de 2011

Pataleo terapéutico

Basta de mentiras, basta de hipocresía. El sistema educativo en España es una basura porque no se exige nada, no se pide nada, y se basa no en el derecho a tener la oportunidad de obtener una educación, sino en el estúpido e irreal derecho a considerar que se ha sido formado por entes externos, como si el proceso fuese ajeno a la voluntad y el trabajo del estudiante, traducido en un título que a cada año que pasa se devalúa más y lo que te rondaré morena.

Mientras(pocos)alumnos y alumnas responsables, más cercanos ya a la extinción que los linces y los pandas, sacan sus cursos en los años adecuados y logran unos resultados académicos notables o sobresalientes que nadie conocerá porque una vez conseguido el título, ya todos iguales, sin importar cómo ha sido su expediente, o si ha obtenido la titulación de manera ortodoxa o "heterodoxa" (diversificación, o, incluso, el invento del PCPI, donde como en los dominicales de prensa junto a una formación supuestamente profesional- muy por debajo del ya rebajado nivel de la FP de grado medio- te regalan un título de la ESO), la mayoría de los jóvenes en edad de formación se dedican a pasearse por los centros educativos emulando los usos y costumbres aprendidos en las pantallas de Telecirco o Antena Pis, verdaderas inspiradoras y conformadoras del espíritu de la juventud española actual.

Igualdad, sí, pero igualdad por abajo, igualdad en la mediocridad, en la pereza, en la picaresca, en la abulia y la molicie, en la más soberbia y arrogante ignorancia. En nombre de la necesaria atención a la diversidad se ha apostado por el relativismo y la nada, por otorgar valor a lo que ha de considerarse inherente y consustancial a la persona humana, como el respeto y la tolerancia, por discriminar al que trabaja y al que ansía conocimientos, por marginar el sacrificio personal y la brillantez intelectual de las aulas. Miles de millones en becas a cambio de nada (no se exigen resultados, sólo un determinado nivel de renta, a menudo maquillado “ad hoc”) y títulos que no significan más que un ticket de parking, pues sólo demuestran que se ha estado aparcado en un centro educativo x años. Derecho a todo, deber de nada.

“¡Catastrofista!” exclamarán algunos, sobre todo si pertenecen a la mayoría bienpensante progresista laico-farisea, culpables por pensamiento, palabra, obra y o misión de la putridez que nos rodea y víctimas con síndrome de Estocolmo de la ignominia que nos consume. Catastrofista unos cojones; aún peor es la realidad, pero no tengo ni el talante ni el talento para transcribirla en unas líneas.

Una mierda, esta España, aunque no es de hoy, sino de hace mucho tiempo. Una mierda, sí, una mierda pinchá en un palo.

Y sí, sí, tengo un cabreo de tres pares de cojones porque más del 50% de la clase de 2º de PCPI que imparto (con un nivel exigido de contenidos que no llega a 2º de la ESO y aún así a final de junio les darán el título de la ESO, un título exactamente igual que el de aquel que aprueba 4º como Dios manda) ha decidido que madrugar un viernes para ver unos videos sobre la Edad Media a primera hora, pues como que no, que total para los que le va a servir si al final le damos el título… y que conste que estos son los “buenos” del PCPI, que para los años siguientes se atisban muuuucho peores… pero todos con título, que es lo importante.

¿Qué pasa entonces?¿Es que se me nota que estoy más cabrea que un mono? Perspicaces que sois, oyes…
Leer más...

jueves, 29 de julio de 2010

Un paseo

Esta mañana me dio mucha pena ver a un par de señores de bastante edad intentando esforzadamente, los pobres, borrar las pintadas que, como ocurre con el 90 % de los españoles, tenían en la fachada de su edificio. Y lo peor no es que no lo fueran a conseguir (se veía que a pesar de frotar y frotar, no se iban), sino que lo tengan que hacer. Es más, casi enternece su inocencia, puesto que, de conseguir su objetivo, en menos de veinticuatro horas sus relucientes paredes sería de nuevo violadas por la estúpida actividad de un ignorante ególatra al que la sociedad le permite todo.

A los pocos minutos, mientras paseaba con mi hija, me crucé con uno de esos especimenes de jóvenes tan de moda hoy en día, de tan sólo 15 o 16 años, que parece que van perdonando la vida de los que compartimos la calle con ellos, grosero por altanería y artificiosidad en su vestir y caminar, con esa forma de andar que bien pueda provocarles en el futuro una luxación de cadera, los muy estúpidos, cuya operación pagaremos todos. Descubrí con sorpresa y un poco de pena que mi reacción a la vista de tal sujeto, modelo de la era de hedonismo vano, egoísmo institucionalizado y provocación banal que vivimos, era la de “meterle”, cosa que por supuesto no haré jamás porque soy un enemigo de la violencia por razones morales y de cobardía personal, todo hay que decirlo, pero es triste que el atuendo y actitud de algunos jóvenes puedan provocar tal reacción. Los pensamientos, al mirar a mi niña, fueron volando, serpenteando a gran velocidad haciendo un esbozo de la época que nos ha tocado vivir/sufrir. Pienso en Marta del Castillo, y en cómo sus asesinos se ríen a carcajadas de toda la sociedad española, con su supuesto Estado de derecho y sus fingidas leyes que nadie cumple. Ahondando en ello, recuerdo dos de las primeras noticias con las que me he desayunado esta mañana: 45 de los 46 acusados de más de 80 robos en la provincia quedan en libertad al haber sido condenados a 16 meses de cárcel (que supone no entrar en ella, sorprendentemente) y la etarra Idoia no se qué (ni sé ni me importa el nombre de estos hijos de puta), autora de 23 asesinatos es agraciada por beneficios penitenciarios nadie sabe muy bien por qué (cuando lo que tenía que hacer es pudrirse en la cárcel toda su puñetera vida).

En mi paseo observo la ingente cantidad de locales vacíos, donde antaño había provechosos negocios, combinados con tiendas de toda clase regentadas por chinos, de esas que no cierran nunca. Rememoro las polémicas entre los comerciantes locales y nacionales y su posturas enfrentadas sobre las leyes que determinaban los horarios comerciales, ésas que jamás se han aplicado a estos nuevos negocios, de los cuales los dedicados a alimentación tienen un alto porcentaje de productos ya caducados y unas carencias higiénicas que hace poco hubieran supuesto la ruina de los comerciantes locales (ya se arruinaron luego ellos solos, por desgracia),que eran diligentemente sometidos a una estricta vigilancia por parte de los ministerios de sanidad (por no hablar de las inspecciones de trabajo). Hay un rumor callejero que dice que esta gente no paga impuestos por estos negocios, un rumor que por otra parte nadie ha negado en ningún sitio.

En mi caminar, veo un edificio en cuya entrada están colocando rejas. En su tiempo este portal fue concebida en función de la estética y el aprovechamiento del espacio, pero ahora se ha de blindar con feísimas cancelas. Me vienen a la memoria las palabras de nuestro presidente del gobierno, diciendo que teníamos las mejores generaciones de jóvenes de la historia de España, y, a la vista de estos enrejados urbanos tras los que se han de parapetar los honrados vecinos de nuestro país, se me dibuja una media sonrisa en la cara a caballo entre la ironía y la rabia.

Paso al lado de un supermercado donde una “rumana”(que en realidad nadie sabe si estas profesionales de la mendicidad son de tal nacionalidad, pero así se les llama por aquí) limosnea con su niño, ya crecidito la verdad, en brazos. Me vienen a la mente las noticias que salen de vez en cuando de padres a los que se les amenaza con retirarles la custodia por parte de las instituciones públicas porque están demasiado gordos, o porque les han pegado un cachete, y se entremezclan con las imágenes de estos niños obligados a mendigar, e incluso con el conocimiento de otros que son utilizados para robar, y una sensación de perplejidad anida durante un buen rato en mi ser.

Enfilando ya la calle de mi destino, observo carteles antitaurinos que me hacen pensar en la reciente prohibición de las corridas de toros en Cataluña. De nuevo perplejidad, ironía, rabia e ira se suceden en mi mente, pensando en cómo un país y sus políticos se preocupan de la “salud” de unos animales que cuando no exista tal espectáculo se extinguirán, mientras se legisla permitiendo y fomentando la muerte de los humanos no nacidos. Un país donde si tu hijo o tu hija mueren en un accidente de tráfico provocado por un desgraciado malnacido que conduce bajo los efectos del alcohol o las drogas, tal hecho es un atenuante y no un agravante como debería ser donde imperase la razón. Un país donde se gastan millones en evitar el consumo de drogas, pero donde tal consumo no es delito, y está comúnmente aceptado por una amplia mayoría de la población que bromea y se regodea en su uso y disfrute tanto de palabra como de acto, especialmente en el caso de sus autoproclamados “intelectuales (ja), pero, eso sí, se prohibirá vender gusanitos y cocacolas en los centros educativos, que ya se sabe que son peor que la maría y la cocaína. Un país donde se persigue a imbéciles que exhiben emblemas racistas y anticonstitucionales, pero donde es muy “cool” portar símbolos apologéticos del consumo de sustancias estupefacientes. Un país donde una chica (una mujer) de 16 años debe y puede decidir sobre su embarazo, sobre si acaba con la vida que crece en su vientre o no, pero un joven (ahora niño) de esa misma edad no es responsable de golpear o asesinar a alguien. Un país donde en 32 años de democracia constitucional, los ciudadanos tan sólo han sido consultados dos veces, en concreto para asuntos de tanto calado como la integración en la OTAN y la Constitución Europea. Otros aspectos menos relevantes para la vida diaria, para la dignidad de la persona y de la sociedad, ya son despachados por la casta política, que guía y conduce al resto de los ciudadanos aliviándoles la pesada carga de decidir sobre los verdaderos problemas del país, mientras les narcotizan con debates estúpidos y artificiales, fútbol y telebasura. No tienen cojones para una democracia de verdad y no esta pantomima de representación ciudadana secuestrada por partidos políticos y medios de comunicación. Un sistema donde las personas decidiesen con información y responsabilidad sobre temas verdaderamente importantes como el aborto, la eutanasia, la pena de muerte y el cumplimiento de las penas de cárcel, la igualdad de los territorios y las personas, la mayoría de edad legal y la responsabilidad penal de los delincuentes, etc. Qué envidia de esos lugares donde preguntan a sus conciudadanos hasta el color de las baldosas de la plaza del pueblo (Inglaterra, Irlanda o EEUU, por ejemplo), que tendrán sus fallos, pero por lo menos no están sometidos a la dictadura de los partidos y los periodistas, y por tanto un paso más cerca que nosotros de la libertad y la democracia.

Mientras subo en el ascensor el cochecito de mi hija de dos meses a la que traigo a ver a su abuela (en este caso mi madre), y mirando las muecas divertidas de mi niña, la conclusión de esta tormenta de pensamiento se debate entre dos sentencias. La primera es una de Tagore: “cada niño que viene al mundo nos dice que Dios aún confía en el hombre”. La segunda es personal: “este país es una mierda; una mierda pinchá en un palo".
Leer más...

martes, 23 de febrero de 2010

El pensamiento en pack

Leyendo la semana pasada la revista XL Semanal, en la que me encuentro cada siete días con el artículo de mi admirado Arturo Pérez-Reverte, me llamó la atención el título de uno de los demás artículos que contiene la revista. Es en las últimas páginas donde suele publicar Carmen Posadas, y la verdad es que tampoco es que la haga mucho caso, porque hasta ahora no me habían llamado demasiado la atención sus escritos. Hay autores en esa revista a los que ni leo, como a Juan Manuel de Prada, porque ni lo que dice ni cómo lo dice me interesa lo más mínimo. Mis citas semanales en cuanto a columnas de opinión suelen ser la de Pérez Reverte, y la de un articulista que destila incorrección política y mala baba llamado “Eneuve” en la última página de la revista Osaca (va con La Tribuna los domingos). A veces me paro en las de Carlos Herrera en esta XL, o las de Alsina o Punset en Osaca (como véis son las dos que leo gracias a que mi padre se gasta el dinero y me las “dona”), pero hasta ahora no me había parado en exceso en los escritos de Posadas, que por cierto también escribe de cuestiones deportivas en el Marca un día por semana, convirtiéndose en una rara avis (mujer y del mundo de la cultura escribiendo de deportes). Ya me estoy enrollando. A lo que iba. Ese titular que reclamó mi atención era la acertada expresión de un pensamiento que me ronda desde hace tiempo pero al que era incapaz de bautizar. “El pensamiento en pack”, se llamaba el artículo.

Efectivamente, encontré expresado de forma clara y sencilla algo que vengo rumiando tiempo ha, y que define espléndidamente en mi opinión las posturas políticas actuales. Claro, ha tenido que venir alguien con talento como la señora Posadas para expresarlo, pero como soy un vampiro de ideas y conceptos ajenos, lo fagocito y lo hago mío. Vamos, como aquel Pierre Menard del cuento de Borges que declaraba ser el autor del verdadero Quijote por mucho que Cervantes lo escribiera en el siglo XVII y él en el XX. Pero dejemos que sea la escritora brillante y no el bloguero ladrón de conceptos quien lo explique:

"Lo que quiero decir es que vivimos unos tiempos en los que parece que lo que impera es el pensamiento en pack. Si soy de izquierdas, tengo que estar, necesariamente, a favor del aborto, de la ley de memoria histórica, de la retirada de los crucifijos de las escuelas, de la causa saharaui, de la legalización de los inmigrantes y de la prohibición de la fiesta de los toros. Si soy de derechas, además de estar en contra de todo lo que acabo de mencionar, he de apoyar a muerte a los internautas que abogan por las descargas ilegales y estar a favor de endurecer las penas para menores que cometan delitos, por ejemplo. ¿Por qué? ¿No puedo acaso ser de izquierdas y amar la fiesta de los toros? ¿No es compatible ser progre y a la vez estar en contra del aborto? ¿Y qué tiene de raro estar de acuerdo con la legalización de los inmigrantes, pero no con la ley de memoria histórica?"

He de decir que, como la autora, pienso que la división entre izquierdas y derechas en gran medida está superada, y que son cuestiones administrativas, culturales y muchas veces caprichosas más que verdaderamente ideológicas las que separan a nuestros partidos, en especial a los dos grandes. También he de advertir que desde hace tiempo vengo postulando que la ideología es la muerte, o el asesinato, de las ideas y la razón, pero eso creo que requeriría un escrito más denso que no sé si tengo capacidad y ganas de escribir (de momento, como se ve, no).

El caso es que abundando en esta sinrazón del pensamiento en pack, que contribuye a ese “nopensar” orwelliano que quieren, y están consiguiendo, implantar en nuestra sociedad, también me gustaría hacer referencia a un concepto expulsado de la opinión política hace tiempo: la coherencia. Definida por la Rae como “Actitud lógica y consecuente con una posición anterior”, se encuentra exiliada del panorama de pensamiento actual, y yo, personalmente, la echo mucho de menos. Y ojo, que cuando hablo de la “opinión política” no hablo únicamente de los políticos, que son objetivo fácil para criticar, sino de periodistas, tertulianos, opinadores varios, y de todo hijo de vecino que expresa su pensamiento en público, ya sea en la tele, un periódico, en internet o en una cena de amigos. Es habitual cómo la gente denuncia ciertas cosas únicamente dependiendo de quién es el que ha sufrido el daño, o cuál es el acusado de haber realizado el mismo. Si es de los “míos”, se busca justificación, o se le quita importancia, o, lo que más nos gusta a los españoles, echamos mano del “y los otros más”; si, por el contrario, es de “los otros” nos rasgamos las vestiduras y exigimos responsabilidades no ya a los autores del supuesto dolo (sea corrupción, mala administración, alguna opinión o expresión fuera de lugar), sino a todos sus correligionarios, a su familia, y al hijo de su vecina del cuarto derecha. Incluso en algunos aspectos asoma cierta incoherencia que creo resulta bastante plausible: tenemos adalides del pacifismo y el buen rollismo a los que les vuelven locos las películas y los videojuegos de ostias a diestro y siniestro y alaban el buen gusto de los artistas que muestran la violencia “en toda su crudeza”; los que defienden la libertad por encima de todo y critican a las fuerzas del orden público por intentar mantener eso mismo en ciertas circunstancias (manifestaciones, botellones, etc.) pero se escandalizan por el derecho a poseer un arma que se defiende en los EEUU, que por supuesto prohibirían; defensores del pluralismo informativo que atacan de manera furibunda a aquellos que opinan distinto y piden que se tomen medidas incluso judiciales contra ellos; paladines de la educación pública cuyos hijos acuden a exclusivas instituciones privadas; críticos de la religión y garantes del laicismo que entienden la política como dogmas inmanentes; los amantes de la multiculturalidad que amparan todas las manifestaciones culturales del mundo, por aberrantes que parezcan, pero son incapaces de intentar entender al de al lado, al que demonizan; y así un gran etcétera.

Todo lo anterior me recuerda, aunque quizá tenga poco que ver, el primer microrrelato que escribí, al modo de Augusto Monterroso y su obra “El dinosaurio” (“Y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”). Decía así: “el hombre, obsesionado por el sexo, que vendía Biblias. Y es que todos tenemos que vivir de algo, y por algo”. Pues eso; la incoherencia, aunque humana, sólo es perdonable en los espíritus humildes, y en todo lo concerniente a la política la humildad brilla por su ausencia.

Pero continuemos con el artículo de Carmen Posadas, en este momento para expresar mi total desacuerdo con una parte del mismo:

“Y de lo que no se dan cuenta es de que a nosotros, los ciudadanos de a pie, no nos gusta el pensamiento en pack. Que la libertad personal está por encima de colores políticos y que lo único que consiguen con su actitud es restar credibilidad a sus comentarios, que de otro modo serían mucho más interesantes”.

Pues no, perdone usted, pero me temo que está muy equivocada. Eso de que a los ciudadanos de a pie no nos gusta el pensamiento en pack es falso. Porque son los ciudadanos en general los que han asumido con gusto este pensamiento empaquetado, que les facilita la vida al suspender la necesidad de pensar y reflexionar. El pensamiento socrático, muerto y enterrado; la duda cartesiana, en busca y captura; la “docta ignorancia” de Nicolás de Cusa, exiliada por toda la eternidad.

De nuevo hago referencia a otra obra literaria, en este caso La Fundación de Buero Vallejo, de la que hace poco hablé a mis alumnos. Como sabéis, plantea la dicotomía entre vivir feliz en la mentira, o estar abierto a la verdad por incómoda que nos parezca. La mayoría de mis alumnos, por cierto, declararon preferir la primera opción, por triste que parezca que a su edad (16-17 años) les hayan arrancado hasta el espíritu de lucha y la capacidad de soñar con un mundo mejor y más justo. No sé si hay alguien que “mueve los hilos” y el proceso de embotamiento y narcotización de la sociedad es premeditado y está dirigido por alguien, pero, si así fuera, está haciendo un buen trabajo. Desde luego, me temo que, a diferencia de lo que ocurre en la obra, el proceso actual discurre más hacia la ensoñación esclavizadora que hacia la emancipación mental del individuo.

Aquí sí que de nuevo estoy de acuerdo con la autora:

“Lo más peligroso de esta actitud, a mi modo de ver, es el efecto que pueda tener en los jóvenes. Porque el pensamiento en pack no permite el sano intercambio de ideas, tampoco la posibilidad de decir: «Yo estoy de acuerdo con esto, pero no con lo otro». Formarse es aprender a tener criterio, es tener dudas y no certezas. Porque la duda es mucho más fecunda que la certeza”.

Me encanta esta última afirmación sobre la fecundidad de la duda. "No es más sabio el que más sabe, sino el que más preguntas se hace", repito cada inicio de curso en todas mis clases. Asoma entonces en el rostro de muchos una mueca burlona, condescendiente, ejemplo de otro de los grandes males que asolan a nuestra juventud: la soberbia y la falta de humildad. A menudo se ufanan de su ignorancia, y no hay mayor pobreza espiritual que ésta. Como decía, Sócrates, Nicolás, René, directamente al contenedor de la basura. Pero creo que ya he hablado sobre esto, aquí.

Para terminar, reiterar mi rechazo al pensamiento en pack por cómodo que sea. Pero claro, estamos hablando de un país donde ser católico, estar en contra del aborto y aficionado del Madrí es ser de extrema derecha. Increiblebleble.
Leer más...