miércoles, 7 de marzo de 2012

Yo no estuve allí: Joe Louis y Max Schmeling (y II)

La revancha se disputó el 22 de junio de 1938. Alemania se había anexionado Austria y presionaba a Checoslovaquia para que entregase la soberanía sobre la región de los sudetes. El ejército de Hitler atemorizaba toda Europa, y el partido nazi exhibía por doquier la supremacía racial aria. Mientras, los EEUU aún no había salido totalmente de la Depresión, contemplaban con estupor lo que ocurría al otro lado del Atlántico, y necesitaban de una figura que les diera esperanza en los principios y valores que habían hecho de su país una gran nación. Durante meses, esta esperanza tomó la forma de Joe Louis. Poco antes de la pelea, el presidente Franklin Delano Roosevelt recibió a Louis en la Casa Blanca, y le dijo: “Joe, necesitamos músculos como los tuyos para derrotar a Alemania”.

Si las autoridades nacionalsocialistas habían intentado que la anterior confrontación pasara desapercibida negándole legitimidad y sólo a raíz de la victoria del alemán habían reclamado el triunfo como propio, en este caso desde el principio publicitaron el combate como la definitiva prueba de la superioridad aria. Durante meses Schmeling se vio introducido en el círculo íntimo de Hitler, como “símbolo ario” que era, a pesar de que ni el boxeador comulgaba con las ideas del dictador, ni éste sentía simpatía por el púgil, más aún cuando la amante de Hitler, Eva Braun, bebía los vientos por Schmeling.

Cuando en un Yankee Stadium abarrotado la campana dio inicio al combate entre dos púgiles, Louis y Schmeling, para la mayoría se escenificaba la lucha entre el fanatismo y la libertad. Joe Louis, aquel día, luchaba por su país y por su raza. Como el cómico Dick Gregory diría después: “fue la única vez que un negro se convertía en la gran esperanza blanca”.

Millones de radioyentes asistieron a través de las ondas a la temprana victoria de Louis, que noqueó a Schmeling en el primer asalto. Aunque el alemán se quejó de un golpe ilegal, no cabe la menor duda de que el norteamericano era mejor boxeador, y esta vez no iba a dejarse sorprender. La victoria de Louis fue celebrada por todo el país, especialmente por la comunidad afroamericana, que veía a uno de los suyos, dos años después de que lo fuese Jesse Owens, subido al pedestal de héroe nacional y azote del racismo.

EEUU celebró el triunfo de su boxeador como un éxito nacional; Alemania lo sufrió como una vergonzosa derrota. Schmeling seguía siendo considerado un execrable nazi en Norteamérica, y ahora era despreciado por sus propios compatriotas como un indigno pelele fracasado. Hitler no se lo tomó tan mal después de todo, al fin y al cabo ese bruto no le caía nada bien y su fracaso le permitía vengarse de los desplantes sufridos. Pronto sería obligado a alistarse en el ejército, pero antes, jugándose la vida, salvó a dos judíos de caer en manos de las SS durante los aborrecibles sucesos que han pasado a la historia con el nombre de la Noche de los Cristales Rotos (noviembre de 1938). Ocultó a estos jóvenes judíos, los Lewin, en la suite de su hotel, y posteriormente les ayudó a salir del país. El campeón defenestrado mantuvo tal suceso durante mucho tiempo en secreto; sólo muchos años después salió a la luz, al ponerse en contacto uno de los dos hermanos con el ex-boxeador, a fin de darle las gracias. Schmeling fue distinguido por tal hecho por la Fundación Raoul Wallenberg, premio que aceptó agradecido, en contraposición a lo que hacía años había hecho con los galardones ofrecidos por los nazis, los cuales varias veces se negó a recibir. Esta actitud de resistencia pasiva ante los dirigentes nacionalsocialistas le llevó a servir en la guerra como paracaidista, y a serle encomendadas sucesivas misiones suicidas. La consigna parecía ser que Schmeling desapareciera. Pero Schmeling siempre volvía. Terminó la guerra, y a pesar de todos los peligros a los que se vio arrojado por sus mandos, el bravo y humanitario púgil alemán sobrevivió.

Su contrincante Joe Louis también se alistó en el ejército. En este caso, de forma voluntaria, y su destino no fue el mismo que el de su rival y posteriormente amigo alemán. El bombardero de Detroit fue utilizado en campañas de publicidad que llamaban a los jóvenes americanos a alistarse y protagonizó giras en las que animaba y entretenía a los soldados con discursos y exhibiciones. También se mostró crítico con su gobierno, al condenar que los soldados afroamericanos sirvieran en batallones segregados de los blancos. “Hay muchas cosas malas en Norteamérica, pero Hitler no nos las va a arreglar”, solía decir.

Tras la guerra, Joe Louis conoció el lado oscuro de la fama. Tras defender su título en dos ocasiones, pretendía retirarse del boxeo como campeón, y así lo hizo en 1949. Sin embargo, su excesiva generosidad y tren de vida le llevó a perder casi todo el dinero que había ganado en los años anteriores, viéndose obligado a subir de nuevo al ring para pagar las deudas. Primero fue derrotado por Ezzard Charles a los puntos, y posteriormente apalizado por un joven Rocky Marciano, que posteriormente se convertiría en el único boxeador que se ha retirado imbatido. Ésta fue la tercera derrota en toda la carrera de Joe Louis, y el fin de la misma. Resultado, 72 combates, 69 victorias (55 por K.O.) y 3 derrotas. Ostentó durante 12 años el cetro de campeón del mundo de los pesos pesados.

Schmeling y Louis entablaron una gran amistad durante los años posteriores. El alemán se convirtió en el representante de Coca-Cola en su país, y se hizo millonario. Louis, en cambio, inició una caída personal que no tendría freno. Intentó ganar dinero vendiendo su imagen, siendo contratado por el Caesar´s Palace de Las Vegas como “maestro de ceremonias”. También se hizo luchador de lucha libre americana, lo que ellos llaman “wrestling” y aquí conocemos como “pressing catch”, más cercano al espectáculo y a la interpretación que al verdadero deporte. Durante esto años, y casi arruinado, recibió la ayuda económica de su amigo Schmeling desde el otro lado del charco. Pero lo peor estaba por llegar. Tras coquetear con la cocaína, estuvo un tiempo ingresado en un psiquiátrico y una operación quirúrgica lo dejó postrado en una silla de ruedas. Sólo la ayuda de algunos amigos, Schmeling entre ellos, le permitió salir adelante, hasta que en 1980 falleció de un ataque al corazón en un Hospital de Palm Springs. Fue enterrado con honores militares en el cementerio de Arlington por expreso deseo del presidente Reagan. Los funerales los pagó su otrora enemigo y desde hacía años amigo Max Schmeling.


El campeón alemán murió hace relativamente poco, en 2005, a la edad de 99 años, homenajeado por un pueblo alemán que siempre le tuvo en alta estima,y por toda la gente del boxeo, que siempre le admiró.

Como en el caso de Jesse Owens, el deporte demostró con Joe Louis que sólo el trabajo y la valía personal diferencian a las personas, y que ni la raza ni la nacionalidad sitúan a nadie por encima de otros. Como en el caso del atleta de Alabama y su contrincante y posterior amigo alemán Lutz Long, la amistad de Louis con Schmeling, después de haberse partido la cara dos veces en el ring y haber sido enfrentados como los estandartes de dos visiones del mundo que llevaron a la segunda y más terrible confrontación mundial, nos expresa bien a las claras que por encima de las ideas, por encima de los partidos, por encima de los gobiernos, siempre están las personas y su capacidad para amar y hacer el bien.

Aquí tenéis los vídeos de los dos combates que disputaron Louis y Schmeling (abstenerse espíritus sensibles porque se dan ----ias como panes).




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viernes, 17 de febrero de 2012

La mejor/peor peli de ninjas

Como la actualidad está como está, vamos a abstraernos un poquito de la mala leche con este video que me descubrió el otro día un compañero de trabajo. Se trata de la mejor/peor película de ninjas de la historia y el propio video incluye todas las explicaciones necesarios en castellano suministradas por un bloguero muy divertido, no como yo. Disfrutarlo, porque es pá mear y no echar gota. Hala, a reir un rato.



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jueves, 26 de enero de 2012

El problema no es estructural

No dudo de las buena intenciones, pero el problema de la educación en España no es estructural, es decir, la solución no puede pasar por un cambio de estructura. Es mucho más profundo, y hasta que alguien no quiera analizarlo y reflexionarlo desde todos los puntos de vista, de forma valiente y consciente de lo que supone a todos los nievles, no habrá remedio. Me temo que los cambios estructurales que plantea el nuevo ejecutivo sólo traerán más incomodidades y desorden al sistema, pero no solucionarán nada. No es el camino. Ojalá lo fuera, pero no es el camino Leer más...

miércoles, 11 de enero de 2012

Giro educativo de 360º

Mal. Muy mal. Requetemal. Después de pasar 7 años (más en CLM) donde la educación era contemplada como un vivero de consignas ideológicas que desde el principio se mostraron tremendamente dañinas, causa del gravísimo déficit formativo y cultural de nuestra juventud, hemos pasado a un nuevo tiempo en el que lo que prima es la reacción y lo reaccionario, en el sentido de considerar que todo lo anterior era horrendo (y no todo lo era, aunque casi, casi) y situarse en las antípodas ideológicas y procedimentales, lo cual nos lleva a caer en los mismos errores y a seguir sentenciando a nuestro país a la más profunda y eterna estulticia.

En lugar de preocuparse por acabar con las medidas contraproducentes y escuchar a los que conocen el sistema educativo, en vez de analizar qué falla para que la ingente inversión realizada no dé los resultados esperados, las nuevas autoridades, especialmente regionales, han decidido que los males de la educación pasan porque los docentes son un atajo de progres izquierdosos que no se merecen ni el aire que respiran y con los que hay que acabar de una vez por todas dejando en manos de la educación “de calidad” (para ellos, la privada)el sistema educativo regional, sin ningún tipo de análisis ni razonamiento. En conclusión: seguimos igual (o peor, por la pérdida de esperanza que ello conlleva), con unos dirigentes que administran la educación siguiendo doctrinas ideológicas (antes unas, ahora las contrarias) sin entrar en mayores complicaciones sobre cuáles son los verdaderos problemas de la educación y sin tener un objetivo claro de qué educación queremos tener (ahora más que nunca, pues es la única manera de salir de la crisis). Además, todo ello lo hacen con un vocabulario falaz parecido al de los de antes, invocando torticeramente vocablos como libertad, calidad e igualdad. Vamos, que no es una huida hacia adelante, como las que continuamente proponían los socialistas empeñados en mantenerse firmes en los errores (se mantenían más firmes en sus errores incluso que en sus principios), pero es dar vueltas sin ton ni son sin solucionar nada y dejando que la situación empeore, cuando no contribuyendo directamente (quiero pensar que no conscientemente) a ello.



De entre los mejores sistemas educativos del mundo sobresalen dos: Suecia y Finlandia. En ambos, la inmensísima mayoría de la educación es pública, pero de calidad, apostando por el esfuerzo y el trabajo del alumno y del profesor, y con la colaboración de los padres, claro está, pero igualmente del resto de la sociedad, especialmente del Estado.


Me parece un hecho revelador de la desorientación y banalización actual, al menos en CLM, que se incida tanto, por ejemplo, en el bilingüismo en la escuela, algo que ya comenté en una entrada anterior (conseguirán que en vez de hablar mal un idioma, hablen peor aún dos idiomas), sin entrar en las deficiencias reales de la educación en general, teniendo en cuenta, además, que en los países en los que se habla inglés como segunda lengua de forma casi natural (Holanda, Alemania, los mentados Suecia y Finlandia) se reconoce como elemento principal la inmersión lingüística audiovisual, es decir, las películas y series en inglés, se escuchan en V.O. y no se doblan, por lo que los niños escuchan y hablan el idioma de Shakespeare desde practicamente bebés, y no unas horas en clase que, como casi todo lo que se aprende dentro del aula, luego (por desgracia) no tiene continuidad en la vida social y familiar del alumno fuera del centro, perdiendo así toda la potencialidad de esos aprendizajes. Verbigracia, está claro que si nuestros jóvenes hablan un pobre y deficiente castellano es porque escuchan un pobre y deficiente castellano, y no precisamente en la escuela. Pero claro, eso supone un esfuerzo de cambio social y cultural, a menudo impopular, que ninguno de los políticos abocicaos al cargo que germinan en esta España de mal presente y peor futuro está dispuesto a acometer. Y esto sólo es un ejemplo.

Otro, la estúpida insistencia en potenciar desde los poderes públicos la educación privada y concertada, actitud irracional a todas luces, y sólo entendible desde el ánimo de la administración de renunciar a sus responsabilidades. En la actualidad, las únicas causas reales y efectivas que pueden llevar a unos padres a elegir un centro privado por encima de uno público no tienen nada que ver con la calidad de la educación, ni con la formación del profesorado, ni con las instalaciones, sino con el alumnado. Hablando en plata, como los centros privados-concertados “eligen” a su alumnado (supuestamente no lo pueden hacer, pero lo hacen, igual que supuestamente no pueden cobrar a los padres, puesto que ya paga el estado el concierto, pero lo hacen “bajo cuerda”) no hay ni gitanos ni inmigrantes (o al menos, inmigrantes “indeseables”… para algunos). Que no digo yo que no se una razón para los padres (en mi caso quizá también lo sería), pero es una tristísima realidad y algo que los poderes públicos no deben permitir, sobre todo cuando esos centros cobran del estado (los privados-privados, me parecen muy bien, oigan, con su pan se lo coman).

Así que, elegid el refrán: de Málaga a Malagón, de la sartén a las brasas, o alguno similar. Ya he perdido la esperanza en reformas educativas vengan de donde vengan, porque al fondo del asunto nadie se va a querer meter. Normal, por otra parte, puesto que nuestros problemas educativos son síntomas de una crisis de civilización, de una sociedad enferma cuyos dirigentes son también síntoma de esa podredumbre social y cultural. Sería insólito, por tanto, que los que son parte muy importante del problema puedan ofrecer la solución. En fin, dejémoslo, que me deprimo más aún. Sólo queda una esperanza: ¡Poder de la varaaaaaaaaa!

Pd: como siempre ilustro el artículo con un magnífico ejemplo de humor gráfico de faro (su web, aquí)

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viernes, 30 de diciembre de 2011

¡Feliz Año Nuevo!

Casi llego al mes sin publicar nada. Ya sabéis, las excusas de siempre, a la que añado la del cabreo continuo por las circunstancias político-económicas que nos está tocando vivir. Pero bueno, es navidad, y en este mi/vuestro blog no la había felicitado. ¡Gran error!

Espero que semejante olvido y dejación sea subsanable felicitando a todos el año nuevo, que esperemos, como siempre, que sea mejor que el anterior, lo que por un lado es fácil por lo horrible en líneas generales que ha sido 2011, pero por otro se antoja complicado por las perspectivas de futuro que nos augura el 2012. En cualquier caso, en el plano personal espero, seguro estoy de ello, que será un año maravilloso pues nacerá mi segunda hija, Sofía. Sin duda, lo mejor del 2011 ha sido ver cómo va creciendo Victoria, mi primogénita, y la noticia de que voy a ser padre por segunda vez, alegría que borra algunos malos momentos que hemos pasado en los primeros meses de embarazo. Acordándome de aquellos que nos han dejado, y dando gracias a Dios por los que aquí seguimos y los que vendrán,

os deseo a todos
¡Feliz Año Nuevo!


Y no, no se va a acabar el mundo, no os preocupéis ¡Pues no nos quedan año de hipoteca por pagar ni ná!

Para terminar mi felicitación, y dar la bienvenida al 2012, una tira de Garfield muy relacionada con uno de las frases más famosas del 2011.


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miércoles, 30 de noviembre de 2011

¡Graaaa...!

Como me ha recordado un querido visitante en la entrada anterior, ya era hora de volver un poco al humor. Por eso, y antes de la próxima bajada de sueldo que espero para el viernes (y ojalá eso sea tó, tal y como están las cosas), aquí os dejo una recopilación de tontás que se ven por la web, casi todo fotos curiosas sacadas los últimos meses de la web WTF, que haríais bien en visitar cuando estéis de bajón como yo. La primera, en cambio, es muuuuuuy inquietante, y nos da poca esperanza en que España pueda salir de la crisis (no ya económica, sino educativa, cultural y moral), o, como poco, que tarde lo que indica la descarga de la segunda foto. ¡Y que al final siempre tenga que verlo tó negro (que no es lo mismo que ver tó lo negro)...!
























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lunes, 28 de noviembre de 2011

Matías Noticias

Es poner las noticias en la tele y no darnos nada más que disgustos: el paro por las nubes, la prima de riesgo más arriba todavía, los recortes a la orden del día... Menos mal que por lo menos nos queda Matias Prats, que con sus juegos de palabras ha dado pie a que la gente le eche imaginación para la creación de titulares "noticiosos" que nos arrancan una sonrisa. Seguro que a más de uno le ha llegado alguno por mail. Aquí os dejo una recopilación de los que más me han gustado (en irden de menos a más absurdos)

























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domingo, 6 de noviembre de 2011

La jueza Ángela Murillo y esta mierda de sociedad

Quiero ser muy breve con esta entrada. En los últimos días se ha creado cierta polémica por las palabras "robadas" por un micrófono indiscreto a la juez Ángela Murillo cuando mientras la viuda del concejal de UPN Juan José Múgica, asesinado por ETA, narraba al tribunal el sufrimiento vivido por ella y su familia, los imputados por tal asesinato, presentes en la sala, se reían y hacían chascarrillos entre ellos sin mostrar ningún tipo de empatía ni respeto. "Y encima se ríen estos cabrones", le dijo la jueza a un compañero. Todos los bienpensantes papanatas de esta mierda de país, donde hay que soportar que existan medios mafiosos colaboradores de la violencia como el Gara, que tituló esta noticia como "La jueza Murillo insulta a cuatro vascos", han salido a la palestra para criticar a la magistrada, quien por cierto no es "una cualquiera", pues fue la primera mujer en llegar a la Audiencia Nacional y la primera, igualmente, en presidir una de sus salas. Todos estos memos indecentes prefieren la frialdad, hipocresía y leguleya injusticia de esos grises jueces progres que dictan sus fallos desde su asumida superioridad moral, habitualmente aumentando el dolor de las víctimas y el regocijo de los criminales ante las leyes indignas y pervertidas que nos gobiernan, como podemos ver estos días en los juiciosn contra etarras o en el de Marta del Castillo. Éstos malsanos imbéciles prefieren jalear a jueces estrella que se saltan los derechos de los acusados instruyendo los casos como les viene en gana, o abriendo investigaciones más propias de historiadores que de jueces, eso sí, en el tiempo que le permiten sus bienpagados viajes por el extranjero. Como he prometido ser breve, dejo aquí la palabra al periodista Luis del Val, cuyo artículo del 6 de noviembre en La Razón, titulado "Almas bajo la toga", resume mi pensamiento sobre este asunto en sus líneas finales:

"el legalismo olvida que impartir justicia no es la aplicación de un sistema parecido al métrico decimal, sino la salvaguarda de unos valores que nos permitan mantener sociedades dignas (...) Una sociedad, sin ambigüedades, donde todos sepamos que bajo la toga hay un alma, y dentro del que se ríe de sus fechorías un jodido cabrón"

Y por muy cabrones que sean, estoy seguro que esta jueza con sentimientos, nueva villana de los políticamente correctos y de los anti-sistema (curioso que en sus criticas a la magistrada tanto en radio, prensa e internet, ambos grupos vayan de la mano, lo cual me reafirma en mi respeto y admiración por ella) en el caso de que las pruebas no fueran las suficientes como para inculparles, les dejaría en libertad. Seguramente otros, menos espontáneos y más maquiavélicos, forzarían el fallo para dictarlo a su gusto o entender, riéndose de la ley, de la justicia y del pueblo, como a menudo han hecho y están haciendo, aunque luego se les escapen "los malos" de verdad, precisamente por instruir torticeramente los procesos, mientras les joden la vida a acusados inocentes pero condenados por la opinión pública que manipulan sus palmeros. Aunque haya decidido retirarse de las deliberaciones, decisión que la honra aunque no comparto, pues es de alguna manera admitir que no se puede juzgar un caso objetivamente (al menos todo lo objetivamente posible) aún teniendo sentimientos, tiene todo mi reconocimiento. Pues sus palabras fueron palabras de madre, de hija y de esposa, palabras de mujer, palabras del pueblo, que ha de recordarse a los bobos mercachifles que es el soberano. Enhorabuena, magistrada, por haber expresado el sentimiendo de los españoles biennacidos (y porqué no, por haber "herido" a los ruines y falsarios, verdadero cáncer de nuestra sociedad, más dañino que los propios criminales).

En este caso sí que se puede citar al ilustre don Alonso: "ladran, luego cabalgamos"

Ah, y se me olvidaba... Sorpréndeme tanta indignación de la progredumbre en defensa de la imparcialidad de la justicia ¡Como si los jueces de este país, y sobre todo los de más alta posición como los del Supremo, fuesen imparciales! ¡Ay, que me troncho!¡Pero si se definen muchos de ellos como "progresistas" y hasta han tenido cargos políticos! Pero claro, es el diccionario que manejan: parcial y fascista= el que no está de acuerdo conmigo; imparcial y justo= el que está de acuerdo. Uuuuuuda al corral.

Y al final, como siempre, ni breve ni leches. ¡Si es que me enciendo! Leer más...