
Vamos con un hecho histórico de todos conocido: el descubrimiento de América.No vamos a entrar en el origen de Colón, asunto que aún hoy ocupa a los investigadores, ni si en realidad fue el primer europeo en llegar a América o no, ni ninguna cuestión de ese tipo que aún hoy ocupa a los historiadores. Tan sólo corregir una forma de contar la historia que es injusta no con Colón, sino con sus contemporáneos. Se suele decir que Colón, como si de un visionario se tratara, creía que la tierra era redonda, y que se encontró con la oposición de los geógrafos portugueses y castellanos, que pensaban que era plana. Y esto no es cierto. Colón no era en este aspecto ningún visionario, porque a esas alturas, segunda mitad del siglo XV toda persona medianamente ilustrada sabía que la tierra era redonda. La oposición que se encontró Colón ni fue debido a la esfericidad o no del planeta, sino a sus dimensiones. Los “sabios” castellanos y portugueses pensaban que el diámetro de la tierra era mayor del que creía Colón. Todos aceptaban que navegando al occidente se llegaría a las costas de Asia… pero pensaban que era inútil, puesto que sería un viaje más largo y peligroso, si ningún tipo de utilidad. Y el caso es que tenían razón, y era Colón el que estaba equivocado. Si el descubridor no se hubiera encontrado con América, su viaje hubiera terminado en un verdadero drama, porque la situación poco antes de arribar a las costas de la isla de Guanahaní ya era muy complicada, con pocos víveres y la tripulación a punto de amotinarse. Por tanto, los que tenían razón eran los científicos que contradecían a Colón, los pobres, a los que la historia ha tildado poco menos que de fanáticos ignorantes cuando en realidad hicieron bien su trabajo.
Aunque no creo que se le ocurra decirlo a un profesor, que sería para meterlo en la cárcel, lo que sí he escuchado tanto a alumnos como en diversos foros (no de internet, en general) es que Galileo decía que la tierra era redonda. Si decirlo lo diría, porque es algo que ya sabía todo el mundo, pero la tesis que sostenía en contra de la “oficialidad” eclesiástica era la heliocéntrica, formulada décadas antes por Copérnico (aunque ya Aristarco de Samos postuló tal hecho en el siglo III a.C.), es decir, que la tierra era la que daba vueltas alrededor del sol, y no al revés, como estaba establecido. Por cierto, que la famosa frase “Y sin embargo se mueve” (Eppur si muove), que según cuenta la leyenda murmuró Galileo tras verse obligado a abjurar de sus opiniones, seguramente es eso, una leyenda. Y es que al fin y al cabo si la murmuró entre dientes como se cuenta… ¿quién demonios la escuchó para contarlo? Al parecer, algún cronista posterior quiso “embellecer” la historia.
Volviendo a Colón, y aunque esto sí que es una cuestión de matices, en “puridad” lo de las tres carabelas no es verdad. La realidad es que la Niña y la Pinta sí eran carabelas, pero la Santa María era una nao, es decir, un tipo de embarcación distinta. Pero vamos, que de tres carabelas, como que no. Jeje, esto me recuerda a aquel chiste... ¡Santa María, qué pinta tiene la niña! Jejeje, qué mayor estoy...
Y hablando de tres, tres eran tres las hijas de Elena, y ninguna era buena… no, esto no tiene nada que ver. Los tres Reyes Magos, sí, eso sí viene al caso. Que no eran ni tres, ni reyes. La única mención de la Biblia a estos “visitantes” se hace en el evangelio de Mateo. Su historia de cuenta en el capítulo 2, versículos 1 al 13. En él se cuenta que unos magos (o sabios, depende de la traducción, aunque sin decir el número) llegaron a Israel y preguntaron a Herodes si sabía dónde había nacido el rey de lo judíos. Herodes, celoso de que alguien le pudiera quitar el trono, mandó a estos sabios que siguiesen el rastro de la estrella que les había guiado hasta allí, y que, cuando encontrasen al niño, le avisasen para poder ir a adorarle él tam

Para terminar, algunas de esas cosas que consigue la “mala memoria” y que alguno, si no tiene nada mejor que hacer, se puede entretener en ver si es verdad. La primera, la frase más famosa de la película Casablanca, “Tócala otra vez, Sam”, en ningún momento se pronuncia. Lo más cercano es “Tócala, Sam, toca As times goes by” (sí, lo reconozco, yo sí que he perdido el tiempo en comprobarlo). Y siguiendo con frases célebres no pronunciadas, en ninguna novela de Sherlock Holmes escrita por su creador Arthur Conan Doyle el famoso detective se dirige a su ayudante con el famoso “Elemental, querido Watson”. En realidad, esto apareció por primera vez en una de las películas sobre el más famoso vecino de Baker Street protagonizadas por Basil Rathbone, en concreto, en “Las Aventuras de Sherlock Holmes” de 1939.
¿Y los niños se saben los nombres de los 12 reyes magos? yo solo me se 4: Melchor, Gaspar, Basaltar y Secayó, jejeje.
ResponderEliminarTú también te estás haciendo mayor, colorines. Esos chistes son antediluvianos. ¿Acaso no visteis ayer el nuevo programa de A3 en "prime time"? Ahora todos los chistes deben contener plabras como "polla" o "follar", auque sean las 10 de la noche y haya niños viendo la tele.
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