miércoles, 15 de julio de 2009

El fontanero, su mujer, y el trabuco de Curro Jiménez

Es verdaderamente admirable el trabajo de los traductores al castellano. Con su labor pueden elevar a una película a la categoría de mítica (la grandiosísisisisisma Las aventuras de Ford Fairlane es un gran ejemplo de magnificación de un film gracias a la traducción al castellano) o convertirla en algo ridículo, lo que ocurre a menudo cuando se encargan de traducir los títulos (para esto, pinchar sobre este enlace de elengendromecanico.com )

Un apartado especial, que mi amigo el engendro no se ha atrevido a abordar por su consabido recato y pudor, es el de las películas X o pornográficas. No voy a hablar sobre la traducción de los diálogos que guían los enrevesados y complejos argumentos de estas producciones, sino sobre la traducción, o, mejor dicho, la creación de los títulos en castellano, en los que los encargados de tal cometido muestran una amplia panoplia de conocimientos fílmicos y culturales en general y una creatividad artística que linda con lo insuperable. A partir de aquí, como pueden entender, éste artículo es sólo recomendable para lectores adultos, mayores de 18 años como poco, y que entiendan que lo que van a leer a continuación puede herir su sensibilidad, por lo que avisados quedan y no me pidan después explicaciones, pues queda bajo su propia responsabilidad pinchar sobre el

No voy a disertar sobre las dificultades que entraña la traducción y doblaje de tales producciones, ya que es difícil cogerles “el hilo” pues a menudo carecen de un argumento definido, como el Alatriste de Díaz Yanes, y se centran en la acción pura y dura como si de un film de Van Damme o de Vin Diesel se tratase (y que conste que según parece al primero no le es ajeno el género al que dedico este artículo). Como decía, no voy a “introducirme” en el “oscuro y profundo” trabajo que supone a menudo el doblaje al castellano de este tipo de filmes, y en el esfuerzo que los traductores ponen en mejorar la producción original. Ya se sabe que las palabras y expresiones más repetidas en estas películas, cuando son de origen americano, son “Oh, my god”, y “yes, yes, yes”, demasiado repetitivo y limitado (tal como es a menudo el idioma inglés). Buscando la más alta creación artística y el respeto intelectual por los espectadores hasta en los más pequeños detalles, el doblaje español se esfuerza por enriquecer esas monótonas exclamaciones de placer (o no) multiplicándolas en el bello idioma de Cervantes. Ese “yes, yes, yes” bien se podría traducir siempre como un mero “sí, sí, sí”, de forma literal, pero eso sería aceptar la indolencia intelectual y la inmovilidad cultural que exporta el imperio norteamericano. Así, en aras de una mayor creatividad, esas casi onomatopeyas de satisfacción se vuelven más ilustrativas de la situación emocional del actor o actriz que las pronuncia cuando se varía su traducción con unos bien avenidos “más, más, más”, “venga, venga, venga”, “vamos, vamos, campeón”, “no pares, no pares, que me entran los siete males”. Igualmente, la sempiterna “Oh, my god”, aparte de su literal “oh, dios mío” se diversifica en “madre mía qué gustazo”, “la madre que te parió, pedazo de ------”, o “lo bien que me lo estoy pasando y eso que sólo había salido a comprar tabaco”.

Entrados en la materia que nos ocupa, los títulos, comenzaré por aquellos en que sus creadores han dado rienda suelta a su vena poética, en estos tiempos en que la poesía está en desuso, y que no hacen sino certificar el alcance artístico de este género fílmico y su intencionalidad decididamente romántica. Así, uno de los clásicos entre los clásicos es “Conejos jugosos para penes rabiosos”. Una vez abierta esta “categoría” podríamos continuar con ejercicios estilísticos más complicados como“Colegialas en celo aprenden inglés a pelo”, “De oca a oca y me la tiro porque me la toca”, “Ensalada de pepino en colegio femenino”, “Vacaciones de verano con el pepino en la mano” o “En boca cerrada no entran moscas, pero entran pollas como roscas”. También hay títulos con rima ciertamente rotundos, como “Negratas con tres patas” (con cierto matiz metafórico, sin duda) o “Nabos duros, higos maduros” (el sexo y la comida, siempre tan relacionados). Si optamos por lo más castizo, es decir, películas en este caso de producción española, no pueden faltar “En el parque madrileño se le pone como un leño”, “En la tienda de Roque, pipas y cipotes”, “Métemela tú mismo mientras hacemos turismo”, Vaya donde vaya, métemela en el campo, en el jardín o en la playa”, “La recaudadora caliente, jodiendo al contribuyente”, “Rodando, rodando y a la chica enculando” y “En el parque y sin cortarse se la chupó hasta jartarse”. Sin embargo, en los títulos patrios de índole más poética destacan dos auténticos clásicos: “El fontanero, su mujer y otras cosas de meter” y “Salió a buscar trabajo y le comieron lo de abajo”.

Después tenemos un grupo de títulos que podríamos denominar “variado”, y que oscila entre el juego de palabras más o menos humorístico y el impacto puro y duro, pasando por lo surrealista. En este grupo, podríamos citar “Bájate del bus, súbete a la furgo”, “¿Helado? Sí, pero de rabo”, "Señor negro, no sé si me va a caber todo esto”, "Semental querido Watson”, “Nelson manguera”, “A buen fornicador pocas palabras bastan”, “Chorizo de cantimpalo”, “La Follera Mayor” o “No todos los agujeros negros están en el espacio”. Destaca sobre todos los demás el que para mí es el mejor título de película, no porno, sino de cualquier tipo, “Si yo no soy Curro Jiménez qué hago con este trabuco”.

Por último, los títulos que más llaman la atención y de los que encontramos una mayor variedad: las variaciones sobre películas “para todos los públicos”. Hay un ingente número de muestras de este tipo, por lo que aquí sólo referirá las que me parecen más divertidas y curiosas. Debo hacer referencia en primer lugar a aquella cuyo título porno fue el primero del que tengo conciencia haber escuchado: “Rabocop: mitad hombre, mitad polla, todo policía”. Tras ésta, otro clásico, “La Guarra de las Galaxias”. Y es que se puede hacer todo un recorrido por la historia del cine a través de estas “versiones” de títulos de películas comerciales. Así, tenemos versiones de películas más que clásicas, caso de “Tócamela otra vez, Sam”, “Los Hermanos Marx en las corridas”, “Murieron con las pichas tiesas” o “Sin bragas y a lo loco”; y títulos de los 60 y 70, como “El bueno, el feo y el miembro”, “Por un puñado de polvos”, “La noche de los zombis calientes”, o “2001: la que te manosea despacio”. Sin embargo, lo que más abunda son versiones de filmes de éxito de las últimas tres décadas; “Tetanic”, “Porsergays”, “Pubyss”, “Abierta hasta el amanecer”, “Agárramela como puedas”, “El cartero siempre llama con el rabo”, “El club de la ducha”, “La manolilla del Capitçan Corelli”, “Babe, el cerdito caliente”, “La casa de las braguetas voladoras”, “El sexto sentido: a veces veo gente en bolas”, “American Puti”, “Mamatrix”, "Mientras me la comías”, "Penetrad a Willy”, “Entevista con el pepino”, “Bailando con zorras”, “El zorro: para la nena el pitorro”, “Colega, ¿dónde está mi rabo?”, “La delgada raja roja”, “Penetreitor”, “Robin Hot en el bosque”, “Shakespeare in fuck”, “Arma Rectal”, "Porn Wars"… Me ha llamado la atención entre éstas las relacionadas con Harry Potter: “Hard Cipotter”, “Harry Potter y la minga descomunal” y “Las historias guarras de la hermana de Harry Potter: Susi-Potte”. También tiene cabida las variaciones sobre películas españolas: “Las cosas del joder”, "Mujeres al borde de un ataque de miembros”, o “Más adentro”. Y, por último, no se salvan ni el cine infantil y de dibujos animados: "La Bella durmiente hoy ha dormido caliente”, "Blancanieves y los siete enanitos viciosos”, “Buscándosela a Nemo”, “Daniel el perverso”, “La Princesa Chocholoko”, “La zorra y el vagabundo”, “Las bellas y los bestias”, "Las bolas del dragón”, "Pollemon, la película”, “Alicia en el país de las Marranillas”,"Los Pichapiedra","Peter Pene", etc.

Como vemos, aquí tenemos una de esas actividades en donde la creatividad y genialidad hispanas brillan con luz propia (vale, no todos los títulos que aquí aparecen son creación exclusiva nacional, pero casi). No inventaremos nuevos medios de locomoción, ni patentaremos sistemas de comunicación más perfectos, pero a poner títulos chorras no nos gana nadie. Hmmmm, quizá esto explique muchas cosas… Sí, esto explica que a pesar de cómo va el país… ¡nos seguimos riendo con estas tontás! Ya sabéis: Spain is different!.


5 comentarios:

abel dijo...

'El potro se desboca'....

Anónimo dijo...

Simplemente genial!! solo han faltado los clasicos dos rombos pero por lo demas sublime!

Un saludo

El Organico enmascarado

lector hambriento dijo...

Esto si son temas interesantes, con enjundia, vamos, con carne.

SGAE dijo...

¿Has pagado algún canon o licencia para nombrar todas estas creaciones artísticas?

Agustín In dijo...

Supongo que también tendrás algo que decir de esos fantásticos actores y actrices polifacéticos que saben interpretar cada escena como si fuese única, buscando en sus vivencias personales los sentimientos y matices que definen cada película.